Veteranos de guerra regresan a la Parada Militar tras dos décadas de ausencia
El 7 de agosto de 2026, los excombatientes de Ñancahuazú y Teoponte participaron nuevamente en la Parada Militar en El Alto, conmemorando el 201 aniversario de las Fuerzas Armadas, un hecho simbólico de reconciliación y reconocimiento.
Por Rodrigo Aruquipa · 7 de agosto de 2026
La ciudad de El Alto vivió un momento significativo el 7 de agosto de 2026, cuando los excombatientes de las guerrillas de Ñancahuazú y Teoponte hicieron su regreso a la Parada Militar tras 20 años de ausencia. Este evento marcó el aniversario 201 de las Fuerzas Armadas de Bolivia, reuniendo a más de 5,000 efectivos en la explanada de la Primera Brigada Aérea.
La participación de los veteranos en el desfile se da en un contexto de reconciliación después de que en 2010 denunciaron una marginación oficial durante la gestión del Movimiento al Socialismo (MAS). En ese momento, se movilizaron bajo la consigna “Patria o muerte”, haciendo eco del legado de Ernesto “Che” Guevara, y decidieron marchar de forma independiente.
Rodrigo Paz, quien asumió la presidencia recientemente, lideró la jornada un día después de presentar su primer informe en la Asamblea Legislativa en Sucre. Su presencia en el evento es particularmente simbólica, ya que su tío, Néstor Paz Zamora, murió en 1970 durante la lucha contra el foco guerrillero de Teoponte.
El comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, General Víctor Hugo Balderrama Quezada, resaltó la importancia de este acto, que representa un desagravio hacia los excombatientes, quienes durante casi dos décadas fueron excluidos de las actividades institucionales. Durante su discurso, mencionó que su gestión se enfocó en reparar esa marginación histórica.
El desfile no solo fue un acto de reconocimiento, sino también una exhibición de las capacidades operativas de las Fuerzas Armadas, que incluyó el sobrevuelo de cazas Karakorum K-8, tanques y vehículos blindados, así como demostraciones de paracaidismo. Participaron diversas unidades militares como la Escuela Militar de Ingeniería y el Regimiento de Infantería 1 ‘Colorados de Bolivia’.
La vuelta de los excombatientes simboliza un intento de cerrar una etapa de tensiones políticas y una fractura institucional que se había prolongado por años. Con este evento, el nuevo mando militar busca establecer una nueva relación con los veteranos y la sociedad en general.