Trump busca luz verde para su salón de baile en la Casa Blanca
El presidente de EE. UU., Donald Trump, lleva su pelea legal a la Corte Suprema para reactivar la construcción de un nuevo salón de baile en la Casa Blanca, un proyecto que ha generado controversia y críticas.
Por Rodrigo Aruquipa · 14 de agosto de 2026
El gobierno de Donald Trump ha elevado un recurso ante la Corte Suprema para autorizar la construcción de un impresionante salón de baile en la Casa Blanca, un plan que el mandatario estadounidense defiende firmemente.
La apelación, presentada por el Departamento de Justicia, busca revertir la suspensión de la obra que un tribunal federal de apelaciones impuso el 7 de agosto. En el documento se menciona que no se trata solo de un área de recepción, sino de un "complejo militar integrado" que incluiría un salón de baile con características de seguridad avanzadas.
El gobierno sostiene que la obra ya está al 65% de su finalización. Argumentan que dejarlo inconcluso y expuesto a las inclemencias del tiempo afectaría la estética del edificio histórico.
Controversia en el Congreso.
El tribunal de apelaciones decidió que la suspensión no se basaba en la viabilidad del proyecto en sí, sino que el presidente debería haber obtenido la aprobación del Congreso antes de avanzar con la construcción.
Trump criticó esta decisión, calificándola de "vergüenza nacional". En octubre pasado, había ordenado la demolición de una parte de la Casa Blanca para dar paso a este salón, argumentando la necesidad de un espacio adecuado para recibir a dignatarios extranjeros.
A medida que la oposición se manifiesta y algunos seguidores expresan reservas, el enfoque de Trump se ha centrado en la seguridad del proyecto. Él sostiene que el edificio contará con sistemas de defensa avanzados, como drones, para proteger la capital.
El costo del proyecto ha crecido significativamente, pasando de 200 millones a 400 millones de dólares, conforme a lo declarado por Trump, quien ha promovido numerosos proyectos de renovación en Washington D.C., buscando dejar su sello personal.
Las reformas realizadas en la Casa Blanca por el expromotor inmobiliario han costado al menos 900 millones de dólares, según el Washington Post.