Toledo busca desalinizar agua salada para enfrentar la sequía
El alcalde de Toledo, Noel González Ayala, ha propuesto la desalinización del agua salada mediante un sistema de ósmosis inversa como respuesta a la sequía que afecta a la región. Para llevar a cabo esta iniciativa, se solicita apoyo para implementar un proyecto piloto. González destacó que el acceso al agua es un desafío constante […]
Por Verónica Limachi · 29 de julio de 2026
El alcalde de Toledo, Noel González Ayala, ha propuesto la desalinización del agua salada mediante un sistema de ósmosis inversa como respuesta a la sequía que afecta a la región. Para llevar a cabo esta iniciativa, se solicita apoyo para implementar un proyecto piloto.
González destacó que el acceso al agua es un desafío constante en Toledo y en otras áreas del altiplano, como Choro. La ósmosis inversa es una técnica avanzada que purifica el agua utilizando presión para filtrar el líquido a través de una membrana semipermeable.
Además de la desalinización, se planea la construcción de reservorios impermeabilizados con arcilla o greda, que servirían para almacenar agua de lluvia. También se está considerando la opción de replicar experiencias exitosas de Chile, donde se utilizan paneles solares para hacer más eficientes los costos de energía.
La implementación de este proyecto no solo beneficiaría la producción ganadera, sino que también garantizaría el suministro de agua para el consumo humano y mejoraría la seguridad hídrica en la zona.
Ante la gravedad de la sequía en Toledo, las autoridades locales están evaluando la perforación de más pozos y la adopción de nuevas tecnologías, incluida la instalación de una planta piloto de desalinización. González hizo hincapié en que actualmente el 80% de las reservas de agua subterránea en la región son saladas, lo que limita su uso.
El alcalde recordó que en un municipio cercano ya se ha llevado a cabo un proyecto piloto de desalinización en colaboración con la Universidad Técnica de Oruro y una ONG, lo que demuestra que es viable transformar el agua salada en agua apta para el consumo.
Sin embargo, uno de los obstáculos principales sigue siendo el alto costo operativo de estas instalaciones. Por ello, González propone que, para hacer el proyecto más viable, se busque apoyo del Gobierno nacional y de las universidades, con el objetivo de convertir a Toledo en un modelo a seguir en el uso de reservas de agua salada en el altiplano.