Preocupación por la posible salida de 143 guardaparques en Bolivia
La decisión de poner a disposición los cargos de 143 guardaparques ha generado alertas sobre la protección de las áreas naturales en el país, según organizaciones ambientales.
Por Marisol Callisaya · 14 de septiembre de 2026
La situación de 143 guardaparques del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (SERNAP) ha levantado voces de alarma entre diversos grupos que defienden el medio ambiente. Estos trabajadores recibieron la instrucción de poner sus cargos a disposición, una medida que varios críticos califican como un "despido encubierto" que podría poner en riesgo la vigilancia de muchas áreas protegidas en Bolivia.
La Asociación Boliviana de Guardaparques y Agentes de Conservación (ABOLAC) ha manifestado su rechazo a esta decisión, advirtiendo que la reducción de personal encargado de la vigilancia de parques nacionales tendría graves consecuencias para la conservación de la biodiversidad. Además, la Defensoría del Pueblo ha alertado al ministro sobre esta situación, y una diputada ya ha prometido iniciar acciones en la Asamblea Legislativa para abordar este tema.
En redes sociales, se ha difundido información que señala que los guardaparques desempeñan sus labores en condiciones difíciles, y su posible despido podría abrir la puerta a actividades ilegales como la caza furtiva y la explotación de recursos naturales. Sin embargo, hasta el momento no hay pruebas concretas que demuestren que el Gobierno busca despedir a los guardaparques para facilitar estas actividades, lo que convierte esta parte de la denuncia en una acusación sin fundamento comprobado.
El Gobierno, por su parte, ha afirmado que no habrá despidos de guardaparques. Según sus declaraciones, la instrucción de poner los cargos a disposición afecta a aproximadamente 1,200 funcionarios y tiene como objetivo evaluar su continuidad. Esta interpretación oficial contradice las preocupaciones de los trabajadores y organizaciones que ven en esta medida un riesgo cierto de despidos.
Mientras el Ejecutivo habla de una evaluación del personal, los guardaparques advierten que cualquier disminución en su número podría dejar a las áreas protegidas vulnerables ante la presión de cazadores, traficantes y aquellos que buscan explotar los recursos naturales sin control.