MUNDO

¿Por qué hay quienes toman café y duermen sin problemas?

La respuesta varía según cada organismo, ya que la forma en que procesamos la cafeína depende de varios factores, incluyendo la genética y los hábitos de vida.

Por Marisol Callisaya · 27 de septiembre de 2026

No todos reaccionamos de la misma forma al café. Algunas personas necesitan una taza para comenzar el día, mientras que otras pueden disfrutar de un espresso por la noche y dormir sin inconvenientes. En contraposición, hay quienes con solo una taza durante la tarde experimentan nerviosismo o dificultades para dormir.

La razón de estas variaciones no radica únicamente en la cantidad de café consumido, sino también en la rapidez con que cada cuerpo metaboliza la cafeína, así como en factores genéticos, hábitos de consumo y medicamentos.

La cafeína, presente en diversas bebidas como refrescos de cola, energizantes, chocolates y hasta en algunos suplementos, es la sustancia psicoactiva más consumida en el mundo. Si bien el café es conocido por "dar energía", en realidad su efecto principal es disminuir temporalmente la sensación de fatiga.

Bloqueando la acción de la adenosina, un compuesto que se acumula en el cerebro durante el día y que provoca el sueño, la cafeína puede aumentar la alerta y mejorar la concentración. Sin embargo, un consumo excesivo puede resultar en efectos adversos como nerviosismo, dolores de cabeza y problemas para dormir.

La eliminación de la cafeína del organismo puede tardar entre seis y 20 horas, dependiendo de cada individuo. Esto significa que si se consume más de una taza, la cafeína puede acumularse, aumentando el riesgo de experimentar efectos más intensos.

La genética juega un papel importante en la velocidad del metabolismo de la cafeína. El gen CYP1A2 determina cómo se procesa esta sustancia, lo que explica por qué algunas personas la eliminan más rápidamente que otras.

Además, el consumo de tabaco puede acelerar este proceso en hasta un 65%, lo que significa que quienes dejan de fumar podrían sentir efectos más intensos con la misma cantidad de café que solían tomar.

Algunos medicamentos y el embarazo también afectan el metabolismo de la cafeína, alargando su permanencia en el organismo. Por ello, se recomienda que las mujeres embarazadas limiten su consumo a menos de 200 miligramos al día.

Con el tiempo, quienes consumen cafeína con regularidad pueden desarrollar tolerancia, lo que implica que necesitarán más para sentir los mismos efectos. No obstante, si se hace una pausa, el organismo puede volver a ser más sensible a la cafeína.

No existe una hora ideal para dejar de tomar café que funcione para todos, pero los especialistas sugieren evitarlo al menos seis horas antes de dormir. La clave está en escuchar al cuerpo y ser conscientes de cómo responde a la cafeína.