Llaman a un gran acuerdo nacional tras 51 días de crisis
Juristas y analistas abogan por un diálogo inclusivo que prevenga futuras crisis en Bolivia, mientras el país se prepara para el final del estado de excepción.
Por Verónica Limachi · 14 de septiembre de 2026
Después de 51 días de protestas y bloqueos, que culminaron el 19 de junio con un acuerdo entre el presidente Rodrigo Paz y el dirigente Mario Argollo, el país se enfrenta a un momento crucial. A medida que se acerca el fin del estado de excepción, expertos sugieren que es necesario establecer un espacio de diálogo que incluya a todos los actores políticos y sociales para evitar nuevas crisis.
El presidente Paz ha comenzado a convocar a las principales fuerzas políticas de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP), instando a la unidad para abordar temas esenciales como reformas legales, la reforma constitucional, la equidad de género y la subvención futura. Se espera que estos debates se realicen en un ambiente de cooperación y diálogo.
La necesidad de un diálogo ampliado
Analistas como el abogado constitucionalista José Antonio Rivera enfatizan que el desafío va más allá de los acuerdos políticos y que es fundamental restaurar la confianza en las instituciones democráticas. Según él, un diálogo inclusivo con todos los sectores es imperativo para evitar que los conflictos se trasladen nuevamente a las calles.
Desde el movimiento sindical, líderes como Sósimo Paniagua, de la Central Obrera Departamental de Santa Cruz, también han solicitado un gran encuentro nacional. Paniagua destaca la importancia de reunir a toda la clase política para alcanzar consensos que beneficien a la población y evitar que se repitan situaciones de enfrentamiento.
El analista político Daniel Moreno añade que el diálogo no debería limitarse únicamente a los partidos representados en la ALP, sino que debe incluir a gobernadores y alcaldes, ya que las demandas del país son diversas y requieren un enfoque integral.
La reciente crisis dejó un saldo de 22 fallecimientos y pérdidas económicas superiores a 3.000 millones de dólares, lo que resalta la urgencia de encontrar soluciones efectivas antes de que surjan nuevos conflictos. En este contexto, las voces consultadas coinciden en que es vital abrir espacios de diálogo y construir acuerdos que prevengan futuros enfrentamientos.