SOCIEDAD

La siesta perfecta según la ciencia: ¿cuánto tiempo debería durar?

Un descanso durante el día puede ser clave para recargar energías, pero su duración y momento son cruciales para aprovecharlo sin afectar la salud.

Por Dayana Poma · 16 de septiembre de 2026

Tomarse un tiempo para descansar a mitad del día puede ser fundamental para revitalizarse y mantener la concentración en un día lleno de actividades. No obstante, el portal Infobae señala que es importante gestionar tanto el tiempo como el horario de este descanso para no interferir con el ciclo natural del sueño y cuidar la salud.

De acuerdo a recomendaciones de la Mayo Clinic y otras instituciones de salud, la siesta ideal debería durar entre 15 y 20 minutos. Permitir que el descanso se mantenga dentro de este tiempo ayuda a evitar entrar en las etapas más profundas del sueño, lo que a menudo resulta en esa sensación de cansancio al despertar.

El mejor momento para hacer una pausa se ubica entre las 14:00 y las 16:00 horas, coincidiendo con un descenso natural en nuestros niveles de energía. Este intervalo no solo permite reponer fuerzas, sino que también ayuda a mejorar la alerta en las horas posteriores sin afectar el sueño nocturno.

Superar los 30 minutos de siesta puede llevar al cerebro a un estado de sueño profundo, lo que dificulta el despertar. El Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional de EE. UU. advierte que despertarse en esta fase puede causar inercia del sueño, disminuyendo nuestra capacidad de atención y concentración.

Investigaciones publicadas en Sleep Medicine Reviews han revelado que las siestas que duran una hora o más se relacionan con un incremento en factores de riesgo cardiovascular. En contraste, los descansos breves de menos de 30 minutos no muestran vínculos significativos con el deterioro de la salud en adultos.

Si sientes la necesidad de descansar durante el día con frecuencia, puede ser un indicativo de que la calidad de tu sueño nocturno no es la adecuada. La ciencia sugiere que es importante evaluar estos patrones y considerar posibles trastornos que afecten el descanso.