La Paz, un rincón donde los sueños y la historia se entrelazan
La Alasita y la festividad del Gran Poder son solo algunas de las manifestaciones culturales que hacen de La Paz un lugar lleno de tradiciones vivas que conectan el pasado y el presente.
Por Marco Yujra · 7 de agosto de 2026
Desde el 24 de enero, La Paz se convierte en escenario de la Alasita, una feria icónica donde las miniaturas de casas, autos y otros objetos simbolizan los deseos de sus habitantes. Esta celebración, que dura un par de semanas, transforma el Parque Urbano Central en el corazón de una tradición en la que los asistentes buscan cumplir sus anhelos a través del Ekeko, el dios andino de la abundancia, que les ayuda a hacer realidad sus sueños.
El reconocimiento internacional de esta festividad llegó cuando la Unesco incluyó los 'Recorridos rituales en la ciudad de La Paz durante la Alasita' en su lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad el 7 de diciembre de 2017.
A medida que avanza el año, la ciudad se viste de fiesta nuevamente con la celebración del Señor Jesús del Gran Poder, que se lleva a cabo el día de la Santísima Trinidad. Este evento, que reúne a más de 95.000 personas, inunda las calles de La Paz con música y danza, mostrando una devoción profunda hacia la imagen venerada. El evento no solo resalta la fe, sino también el orgullo cultural de las 74 fraternidades que participan, acompañadas por aproximadamente 35.000 músicos que dan vida al desfile.
La festividad de Gran Poder, reconocida por la Unesco el 11 de noviembre de 2019, se convierte en una de las expresiones más significativas de la cultura andina, donde cada danza, como la emblemática morenada y otras tradiciones, remite a las raíces del pueblo paceño.
Por otro lado, en las comunidades de Curva y Charazani, los kallawayas preservan su herencia a través de saberes ancestrales que incluyen medicina tradicional y rituales que han trascendido el tiempo. Este conocimiento, que combina prácticas, mitos y un profundo entendimiento del mundo, fue declarado como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad por la Unesco en 2003.
Finalmente, el legado cultural también se manifiesta en Tiwanaku, un sitio arqueológico que una vez fue un importante centro político y espiritual en los Andes. Este lugar, lleno de monumentos como la Puerta del Sol y la Pirámide de Akapana, fue declarado Patrimonio Mundial el 2 de diciembre de 2000, recordando a todos la importancia de esta civilización.
Así, el patrimonio paceño sigue vigente, reflejando un pasado rico que se nutre de tradiciones vivas en la vida cotidiana de sus habitantes.