SOCIEDAD

La historia de amor entre María Luisa y su perrita Pelusa busca apoyo de los paceños

María Luisa, una mujer mayor, enfrenta dificultades cotidianas junto a su fiel compañera Pelusa. A través de una campaña solidaria, se busca mejorar sus condiciones de vida y brindarles el apoyo que necesitan.

Por Verónica Limachi · 20 de agosto de 2026

María Luisa Escobar atesora en su mente el recuerdo de sus padres, a quienes cuidó hasta el final de sus días. A pesar de los obstáculos y los problemas de salud que enfrenta por su edad, sigue adelante con una actitud optimista y la compañía de Pelusa, una perrita que rescató hace algunos años en El Alto y que se ha vuelto esencial en su vida.

La adulta mayor reside en un espacio pequeño de aproximadamente dos por dos metros y enfrenta diversas necesidades. Actualmente, tiene un ropero prestado que se encuentra en mal estado y un televisor que también presenta fallas. Por esta razón, la campaña solidaria busca conseguirle un ropero nuevo y un televisor que mejoren su calidad de vida.

La cura es la sonrisa

A pesar de sus limitaciones, María Luisa se esfuerza por mantener una actitud positiva. Sufre de artrosis, pero se niega a dejarse vencer por la enfermedad y encuentra en la alegría una manera de seguir adelante.

Una de sus actividades favoritas es asistir a Casa Amandita, donde comparte momentos con otros adultos mayores. Allí disfruta de un desayuno, participa en juegos y actividades, recibe atención médica, y comparte el almuerzo con sus amigas.

María Luisa ha formado un lazo especial con un grupo de cinco amigas en Casa Amandita, donde comparten alegrías y también enfrentan momentos difíciles juntas. "Una llora, toditas lloran", dice entre risas, reflejando la conexión que han creado.

Verónica Dávalos, quien administra Casa Amandita, comentó que el centro atiende a unos 100 adultos mayores en situación vulnerable, muchos de los cuales dependen de la Renta Dignidad. Dávalos asegura que su objetivo es hacer que estos adultos mayores se sientan parte activa de la sociedad.

La institución proporciona desayuno, merienda, diversas actividades y atención médica. No obstante, sus responsables indican que aún hay muchas carencias y que el apoyo de la comunidad es esencial para mejorar la alimentación, medicamentos y calidad de vida de los beneficiarios.

María Luisa también expresa su deseo de que, cuando llegue su momento, su querida Pelusa continúe a su lado. "Cuando me muera, háganmelo dormir a ella y que me lo metan a mi ataúd", comparte conmovida.

La campaña solidaria busca retribuir a María Luisa parte del cariño que ha brindado a lo largo de su vida. Un ropero y un televisor pueden parecer objetos simples, pero para ella significan comodidad y un motivo para sonreír.

"Estoy feliz y agradecida a todos los que me están apoyando. Que Diosito les bendiga", manifestó María Luisa, reconociendo las muestras de apoyo de la comunidad. La campaña también hace un llamado a la ciudadanía para que mire y apoye a los adultos mayores en situación de vulnerabilidad, resaltando que una pequeña ayuda puede hacer una gran diferencia para quienes han trabajado toda su vida.