POLÍTICA

La compleja situación de Mirko Sokol como comandante de la Policía

Desde su nombramiento, Mirko Sokol ha generado cuestionamientos y se ha convertido en un personaje clave dentro del ambiente policial boliviano, enfrentando presiones y críticas.

Por Dayana Poma · 30 de agosto de 2026

Mirko Sokol asumió el cargo de comandante de la Policía Nacional el 28 de noviembre, siendo uno de los últimos puestos importantes por llenar. Su designación se produjo tras una presión del vicepresidente Edmand Lara, quien había buscado la destitución de Juan Russo Sandoval, el anterior comandante, con quien tanto Rodrigo Paz Pereira como el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, no parecían tener inconvenientes.

Lara había sufrido previamente un revés al perder el ministerio de Justicia una semana después de entregárselo a Freddy Vidovic, tras denunciar intentos de desestabilización en su cargo. La tarea de sustituir a Russo no era sencilla, ya que la lucha contra la corrupción era un compromiso de campaña, y mover estas piezas implicaba dejar atrás el argumento de la "herencia recibida".

Sokol, cuyo perfil era relativamente bajo, había tenido una carrera en la que ocupó varios cargos, incluyendo el de vicerrector de la Universidad Policial y comandante departamental en Chuquisaca, lo que le otorgó un cierto nivel de conocimiento dentro de la institución. Su comportamiento serio y determinado hacía pensar que nunca había estado involucrado en actos corruptos.

Al principio, su nombramiento fue bien recibido en un contexto de deterioro de la Policía, que necesitaba una renovación. Sin embargo, con el paso del tiempo, las críticas y presiones comenzaron a surgir nuevamente, aunque Sokol logró, sin previo aviso, arrestar a Sebastián Marset sin que se filtrara información al respecto.

Un comentario polémico de Sokol fue cuando sugirió que la aprehensión de Evo Morales no era una prioridad, lo que causó revuelo en el gobierno. Este tipo de declaraciones generaron tensiones que amenazaron su posición, aunque su apego a las normas le brindó un grado de protección temporal.

En la actualidad, se desconoce el papel que Sokol juega en la Policía y quién está detrás de los intentos de sacarlo del cargo. Sin embargo, es un hecho que ha mantenido reuniones con funcionarios de la embajada de Estados Unidos en La Paz en múltiples ocasiones, lo que añade un matiz internacional a su situación.

La incertidumbre en torno a Sokol y su conexión con grandes sucesos dentro de la Policía continúa, dejando espacio para especulaciones sobre su futuro en un entorno donde las luchas internas son constantes.