Investigan las papas nativas como defensa genética ante el cambio climático
En el altiplano boliviano, un proyecto busca identificar genes en papas nativas que les permiten resistir sequías y heladas, con la esperanza de mejorar la producción agrícola frente a los efectos del cambio climático.
Por Marisol Callisaya · 20 de agosto de 2026
Investigadores de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) están llevando a cabo un proyecto llamado Papas Resilientes, que se centra en la comunidad Marka Corpa, ubicada en el municipio de Jesús de Machaca, La Paz. El objetivo de este estudio es analizar diversas variedades de papa nativa para identificar los genes que les permiten adaptarse a condiciones climáticas adversas, como sequías y heladas.
Trabajo en conjunto con los productores locales
El equipo de investigadores está colaborando con los productores de la región, quienes han acumulado vasto conocimiento sobre las variedades de papa que mejor se desempeñan en el duro entorno del altiplano. Se estima que están trabajando con aproximadamente 60 variedades, entre las que destacan la luq’i, sisu, phiñu e imilla negra, conocidas por su capacidad de resistencia.
Carlos Molina, coordinador del proyecto, enfatiza la importancia de rescatar los saberes ancestrales y revalorizar las especies locales. "Queremos entender cuáles variedades tienen mejor adaptabilidad a los cambios ambientales", comentó.
Julián Condori, un productor local, asegura que la experiencia en el cultivo de estas papas es clave, pero también resalta la necesidad de contar con el apoyo académico para mejorar sus prácticas. Sostiene que llevan años observando cuáles variedades son más resistentes a las condiciones climáticas adversas.
Los especialistas del Instituto de Ecología de la UMSA esperan que, al entender mejor los genes relacionados con la resistencia de estas papas, puedan cruzarlos con otras variedades que tengan buenas características productivas. Esto podría resultar en futuras generaciones de papas que no solo sean más productivas, sino también más resistentes a los efectos del cambio climático.
Máximo Liberman, director del Instituto de Ecología, recordó que la papa se originó en la región andina de Bolivia y Perú. La diversidad que poseen las papas nativas no solo es cultural, sino que también puede ser clave para afrontar los desafíos que presenta un clima cada vez más extremo.
En resumen, este proyecto no solo busca preservar la diversidad de las papas nativas, sino que también intenta encontrar soluciones prácticas para asegurar la producción agrícola en un futuro incierto, beneficiando así a los productores del altiplano.