Gobierno evalúa reducir más subvenciones tras acuerdo con el FMI
El Ejecutivo de Rodrigo Paz considera recortes adicionales en subsidios estatales, incluyendo posibles cambios en el sector energético, lo que podría impactar los costos para los hogares y empresas bolivianas.
Por Marisol Callisaya · 10 de septiembre de 2026
El Gobierno de Bolivia, liderado por Rodrigo Paz, está en proceso de analizar la posibilidad de recortar diversas subvenciones estatales, además de la ya anunciada eliminación del subsidio a los combustibles. Esta revisión se enmarca dentro del acuerdo económico alcanzado con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Se prevé que el sector energético sea uno de los más afectados, generando un impacto directo en los costos que deberán asumir tanto los hogares como las empresas. El acuerdo implica implementar una política de reducción progresiva de subsidios y gastos públicos, con el objetivo de corregir el déficit del sector estatal, identificado como un problema clave en la economía del país.
Según el acuerdo, se proyecta un ajuste fiscal que equivaldría aproximadamente al 8,5% del PIB entre 2026 y 2029. Uno de los puntos más críticos es la política sobre combustibles, que estipula que en 2026 se mantendrán los precios internos, pero desde enero de 2027 se comenzará a ajustar los precios hacia niveles que permitan recuperar costos.
El memorando también se extiende a la eliminación gradual de controles de precios, abarcando no solo los combustibles, sino también alimentos y energía. Además, se propone racionalizar la inversión pública, reducir el gasto estatal y reestructurar empresas que no son financieramente sostenibles.
Estas acciones forman parte de un programa de 36 meses destinado a estabilizar las finanzas del país. El acuerdo con el FMI incluye un financiamiento aproximado de 1.900 millones de dólares, y se espera que permita acceder a recursos adicionales de organismos como el BID y la CAF.
Sin embargo, la población se encuentra preocupada por las repercusiones que estos ajustes puedan tener en su economía. El Gobierno busca reducir el peso de las subvenciones en las cuentas públicas, pero la eliminación o disminución de estos subsidios podría trasladar un mayor costo de la energía y otros servicios a los ciudadanos y a las empresas.
En resumen, el acuerdo con el FMI no solo afecta a los combustibles, sino que abre un nuevo frente de ajustes que podría repercutir directamente en el bolsillo de los bolivianos.