POLÍTICA

Gobierno busca extender el estado de excepción en Bolivia

El Ejecutivo tiene la intención de prorrogar por 90 días más el estado de excepción vigente desde junio, lo que podría frenar la reforma constitucional en el país.

Por Marisol Callisaya · 11 de septiembre de 2026

El Gobierno de Bolivia está considerando extender por 90 días el estado de excepción que se encuentra en vigor desde el 20 de junio. Esta decisión podría retrasar una vez más el tratamiento de las reformas a la Constitución Política del Estado (CPE). La Comisión de Justicia de la Cámara de Diputados aprobó el jueves un proyecto que deberá ser discutido por el pleno y luego enviado a la Asamblea Legislativa.

La importancia de esta medida radica en que el artículo 140 de la CPE estipula que no se pueden iniciar reformas constitucionales mientras exista un estado de excepción. Si la prórroga es aprobada, los proyectos de modificación de la Constitución quedarían paralizados mientras se mantenga este régimen especial.

El estado de excepción fue instaurado en respuesta a 53 días de bloqueos y conflictos sociales. Según el Gobierno, aún persisten amenazas de nuevas movilizaciones que podrían desestabilizar el orden. El diputado oficialista Alejandro Medinaceli afirmó que la ampliación tiene como objetivo preservar la estabilidad lograda tras las tensiones.

Esta decisión ya ha generado críticas en el ámbito político. Jorge Quiroga, líder de Libre, señaló que extender el estado de excepción significaría retrasar durante tres meses una reforma constitucional que considera urgente. "Prorrogar y ampliar el estado de excepción por tres meses implica que no se tratará lo necesario durante ese tiempo", aseguró.

La Defensoría del Pueblo también ha manifestado su preocupación, señalando que el estado de excepción es una medida temporal que no aborda las causas estructurales de la conflictividad, tales como los problemas de abastecimiento de combustible y el aumento del costo de vida.

Así, mientras el Gobierno intenta mantener el control ante posibles nuevas protestas, la reforma constitucional queda nuevamente atrapada en el vaivén de la política.