SOCIEDAD

Estudio de la UMSA revela contaminación en el agua de La Paz

Investigadores de la Universidad Mayor de San Andrés han encontrado bacterias, parásitos y metales pesados en el agua de la ciudad, aunque la mayoría de los indicadores cumplen con las normativas bolivianas.

Por Iván Ticona · 12 de agosto de 2026

Un reciente estudio realizado por la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) ha alertado sobre la existencia de bacterias, parásitos y metales pesados en las fuentes y redes de agua potable de La Paz. A pesar de estos hallazgos, los investigadores aclararon que la mayoría de los parámetros químicos y bacteriológicos se mantienen dentro de los límites establecidos por la normativa nacional.

La investigación se llevó a cabo en diferentes subcuencas y represas, incluyendo Hampaturi, Incachaca, Estrellani, Pampalarama, Chacaltaya, Alpaquita y Milluni. Además, se analizaron las redes de distribución de Achachicala, Pampahasi y Chuquiaguillo. Se recolectaron 45 muestras de agua potable, muchas de ellas tomadas directamente de grifos.

Uno de los hallazgos más preocupantes es la detección de parásitos como Cryptosporidium y amebas en varias de las redes estudiadas. En particular, la situación en Hampaturi se tornó crítica durante la época seca, donde se encontraron Giardia, además de otros parásitos como Entamoeba coli y Taenia spp.

Respecto a los metales pesados, los investigadores informaron que el arsénico, cadmio y plomo se presentaron en niveles por debajo de los límites de detección o dentro de los márgenes considerados seguros. Sin embargo, subrayaron la importancia de mantener un monitoreo constante sobre estos contaminantes.

El estudio también implementó análisis más sofisticados que identificaron bacterias y genes relacionados con la resistencia a antibióticos, algo que no suele ser detectado en los controles bacteriológicos estándar. La investigadora María Teresa Álvarez hizo hincapié en que algunos resultados están muy cerca de los límites permitidos.

La rectora de la UMSA, María Eugenia García, resaltó la necesidad de este tipo de investigaciones, ya que no solo ayudan a verificar el cumplimiento de los parámetros tradicionales, sino que también permiten detectar nuevos riesgos microbiológicos y químicos que deben ser atendidos.

En conclusión, aunque el agua potable de las tres redes analizadas cumple, en general, con los estándares bacteriológicos establecidos por la normativa NB 512, la presencia de parásitos y la resistencia antimicrobiana indican que es urgente reforzar los controles y realizar análisis más amplios sobre la calidad del agua que abastece a la población paceña.