Estudiantes de Unifranz crean protector solar natural a partir de cáscara de quinua
Un grupo de alumnos de la Universidad Privada Franz Tamayo ha desarrollado un innovador protector solar utilizando la cáscara de quinua, un subproducto frecuentemente desechado, en un proyecto que resalta la investigación y la sostenibilidad.
Por Marisol Callisaya · 3 de agosto de 2026
Un equipo de estudiantes de primer semestre de Bioquímica y Farmacia en la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz) ha encontrado una forma creativa de utilizar la cáscara de quinua, un residuo normalmente desechado, transformándola en un protector solar natural. Este proyecto, denominado Chenopodium Quinoa, busca no solo cuidar la piel, sino también reducir la contaminación mediante el aprovechamiento de recursos subutilizados.
Las estudiantes Lizeth Barra Carvajal, Sabrina Carrillo Moy, Adriana Choque Quispe, Yhoselin Huchani Palacios y Ariana Yucra Tarqui, bajo la guía de la docente investigadora Leslie Vidaurre, han trabajado en esta propuesta que combina innovación, investigación y sostenibilidad. Según Lizeth, este protector solar es beneficioso porque protege contra los rayos ultravioleta y tiene una textura ligera, ideal para pieles que suelen resecarse.
Además, la iniciativa tiene un componente ecológico al utilizar la cáscara, que contiene flavonoides, saponinas y ácidos fenólicos, todos con propiedades antioxidantes que son beneficiosas para la piel. Investigaciones previas respaldan el uso cosmético de este subproducto, destacando su capacidad para combatir los radicales libres generados por la exposición solar.
El proceso de creación del prototipo incluye varias etapas, desde la recolección de la materia prima hasta la elaboración final del producto. Vidaurre explica que los estudiantes deben realizar un control de calidad riguroso, que incluye desinfección y deshidratación, antes de pasar a la extracción y formulación.
Sabrina comparte que enfrentaron varios retos, como lograr una consistencia homogénea en la crema para que fuera fácil de aplicar. Luego de superar estas dificultades, el equipo está entusiasmado con la idea de profundizar su investigación para asegurar la eficacia y seguridad del prototipo, incluyendo pruebas para determinar su factor de protección.
Expertos sugieren que, aunque estos extractos son prometedores, deben complementarse con filtros solares y ser sometidos a estudios antes de ser comercializados. A pesar de los obstáculos, las estudiantes han encontrado en esta experiencia una oportunidad para aplicar lo aprendido en clase y fortalecer su interés por la investigación.
Lucía Alvarado, coordinadora nacional de Investigación de Unifranz, resalta que estos tipos de proyectos permiten a los estudiantes desarrollar habilidades para abordar problemas reales en su entorno. En definitiva, el aprovechamiento de la cáscara de quinua no solo demuestra la posibilidad de innovar con recursos locales, sino que también promueve la economía circular y aprovecha la biodiversidad boliviana.