POLICIAL

El Gobierno admite la persistencia del sicariato en Bolivia

El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, reconoce que el país enfrenta una ola de asesinatos a manos de sicarios, a pesar de los esfuerzos iniciales para combatir este problema.

Por Verónica Limachi · 4 de septiembre de 2026

Marco Antonio Oviedo, actual ministro de Gobierno, se encuentra nuevamente en el centro de la controversia por la creciente inseguridad en Bolivia. En mayo pasado, tras una serie de asesinatos en Santa Cruz, presentó el Plan Halcón, comprometiéndose a luchar sin tregua contra el crimen organizado. Sin embargo, cuatro meses después, ha admitido que el fenómeno de los sicariatos persiste en el país.

El 6 de mayo, Oviedo introdujo el Plan Halcón, una estrategia que involucra a la Policía, las Fuerzas Armadas y otras entidades para enfrentar el crimen organizado, señalando a Santa Cruz como el núcleo de la violencia. En ese momento, el ministro se mostró firme en su promesa de erradicar estos actos delictivos.

A pesar de las promesas, la violencia ha continuado. En mayo, se documentaron más de diez casos de sicariato tras la extradición de Sebastián Marset, con crímenes reportados en Santa Cruz, Tarija y Cochabamba. Uno de los hechos más alarmantes fue el asesinato del magistrado del Tribunal Agroambiental, Víctor Hugo Claure, lo que evidenció la gravedad de la situación.

El 2 de septiembre, Oviedo hizo una declaración clara: "Hay una ola de sicariatos, no lo vamos a ocultar". En ese contexto, anunció la creación de unidades de alta especialización en la frontera con Brasil y una colaboración más estrecha con las fuerzas policiales de países vecinos para abordar el problema.

Las cifras son preocupantes. Hasta el 3 de septiembre, se habían contabilizado 46 muertes en 37 incidentes considerados ejecuciones o sicariatos. Sin embargo, las autoridades advierten que no todos estos casos están vinculados directamente al narcotráfico, sugiriendo que muchos son resultado de disputas entre organizaciones criminales por el control de rutas hacia Brasil.

La situación ha generado cuestionamientos sobre la efectividad de las medidas del Gobierno. A pesar de la intención de Oviedo de erradicar el sicariato con el Plan Halcón, los continuos asesinatos han llevado a un debate sobre si estas estrategias están teniendo el impacto deseado.

Oviedo ha señalado que gran parte de la problemática actual es heredada de gestiones pasadas, indicando que los recientes crímenes son consecuencia de dos décadas de crecimiento del narcotráfico en el país, y mencionando que Bolivia ha sido "perforada" por estas actividades delictivas.

Esto plantea una pregunta crítica: si desde mayo el Gobierno estaba al tanto del aumento de sicariatos y lanzó un plan para enfrentar la situación, ¿por qué cuatro meses después el propio ministro admite que la ola de violencia sigue presente?