SOCIEDAD

El fenómeno de El Niño se intensifica y afectará el clima hasta enero

Este fenómeno climático traerá consigo cambios significativos en la temperatura y la disponibilidad de agua, afectando gravemente la producción agrícola y aumentando el riesgo de incendios forestales en varias regiones de Bolivia.

Por Marisol Callisaya · 2 de agosto de 2026

Se están observando cambios en las condiciones climáticas debido a El Niño, que se caracteriza por un calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico ecuatorial. Esto puede tener un impacto directo en la temperatura, las lluvias y la disponibilidad de agua, además de generar un mayor riesgo de incendios.

Kenny Quisberth, ingeniero climatólogo del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), explica que la severidad de estos cambios depende de la magnitud del fenómeno. Si el calentamiento de las aguas se sitúa entre 0,5 y 1 grado Celsius, se considera un Niño débil. Entre 1 y 1,5 grados, es moderado; de 1,5 a 2 grados, fuerte; y por encima de 2 grados, muy fuerte. Este año, se anticipa que las temperaturas superen los 2 grados, lo que podría intensificar sus efectos.

El fenómeno puede alterar el clima durante meses y, aunque un Niño débil ocurre cada dos a siete años y puede durar entre nueve y doce meses, su aparición no sigue un patrón fijo. Desde 1982, Bolivia ha enfrentado fases intensas de El Niño en varias ocasiones, siendo las más notables entre 1997-1998 y 2015-2016.

Durante el evento de 2015 a 2016, el país experimentó una severa falta de lluvias, lo que resultó en una crisis hídrica en La Paz, con racionamientos y escasez de agua. Con la diversidad climática de Bolivia, las regiones son vulnerables a los efectos del fenómeno, que puede provocar desde sequías en unas áreas hasta lluvias intensas en otras.

Se prevé un déficit significativo de lluvias entre agosto y octubre, afectando principalmente a la Amazonía, la Chiquitanía, el Chaco y los Valles. Las zonas del norte de Santa Cruz, Beni, Pando y el norte de La Paz serán las más afectadas, mientras las altas temperaturas también influirán en el occidente del país.

La fase más crítica de El Niño se espera entre noviembre y enero de 2027, con sequías severas que impactarán en la agricultura de las tierras altas y olas de calor en todo el territorio nacional. Aunque El Niño se puede pronosticar con anticipación, no se puede determinar con exactitud el inicio de las lluvias o las sequías.