MUNDO

El 1% más adinerado genera el 41% de las emisiones globales

Un estudio revela que el 1% más rico del mundo es responsable de una parte significativa de las emisiones de carbono, superando su participación en la riqueza global.

Por Verónica Limachi · 4 de agosto de 2026

Un análisis realizado por los economistas Lucas Chancel y Yannic Rehm ha mostrado que el 1% más adinerado de la población mundial concentra el 41% de las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con la propiedad. Este porcentaje es notablemente superior a su participación en la riqueza total del planeta.

Según los datos recopilados de 197 jurisdicciones entre 2010 y 2022, las carteras de inversión de este pequeño porcentaje de la población dependen en gran medida de actividades que son mucho más intensivas en carbono que los automóviles, vuelos o viviendas que poseen. Esto implica que su impacto en el medio ambiente es considerablemente mayor al de los demás.

En otro contexto, Francia está sufriendo su peor temporada de incendios forestales desde la Segunda Guerra Mundial, lo que ha llevado a evacuaciones masivas. Aproximadamente 220.000 personas han sido desplazadas en el suroeste del país, donde el fuego ha devastado cerca de 42.000 hectáreas en la región de Gironda, según declaraciones del presidente Emmanuel Macron.

Simultáneamente, en Grecia, dos miembros de un equipo de bomberos perdieron la vida mientras luchaban contra un incendio que llevaba cuatro días activo cerca de Atenas, donde 450 bomberos y un contingente de vehículos y aeronaves han estado trabajando para contener la situación.

Los incendios también están causando estragos en otras partes del mundo. En el sur de Países Bajos, la reserva natural de Rosmolen ha sido consumida por las llamas, mientras que en Spokane, Estados Unidos, más de 600 hogares han sido destruidos, obligando a la evacuación de 60.000 personas. La alcaldesa de Spokane ha calificado la situación como el peor desastre natural que ha enfrentado la región.

A medida que la sequía y las altas temperaturas continúan afectando a Europa, se ha demostrado que la ola de calor de junio en Europa occidental sería prácticamente imposible en condiciones climáticas de hace medio siglo. Las noches extremadamente calurosas son ahora cien veces más probables que a inicios de los años 2000.