Descubren una ameba que sobrevive a altas temperaturas en un volcán de California
Investigadores hallaron un microorganismo en el Parque Nacional Volcánico Lassen que desafía lo conocido sobre la resistencia térmica de la vida compleja, siendo capaz de multiplicarse a 63 °C.
Por Verónica Limachi · 27 de septiembre de 2026
Un equipo de la Universidad de Siracusa ha realizado un hallazgo sorprendente en los manantiales geotérmicos del Parque Nacional Volcánico Lassen, en California. Se trata de una ameba denominada Incendiamoeba cascadensis que ha llevado a los científicos a reconsiderar los límites de la resistencia térmica de los organismos complejos.
Los investigadores recolectaron varias muestras de organismos en aguas calientes, provocadas por la actividad volcánica, y las analizaron en el laboratorio bajo diferentes temperaturas. Para su sorpresa, la ameba mostró capacidad de crecimiento a 57 °C, una temperatura ya cerca del límite máximo conocido para organismos eucariotas.
Resultados inesperados en la investigación
Al aumentar la temperatura, los investigadores observaron que Incendiamoeba cascadensis no solo continuaba vivo, sino que también se dividía a 63 °C, superando así el umbral previamente atribuido a la vida eucariota. "Amplía los límites de lo que pensábamos que era posible, lo que resulta increíblemente emocionante", comentó la bióloga Angela Oliverio, quien lideró el estudio.
El estudio también reveló que la ameba no solo tolera el calor, sino que activa mecanismos celulares que le permiten proteger sus proteínas y reparar su ADN. Esto incluye una mayor presencia de aminoácidos con carga positiva, una adaptación similar a la que tienen ciertas bacterias que viven en condiciones extremas.
Los investigadores descubrieron que, al alcanzar temperaturas superiores a 64 °C, la ameba adoptaba una forma quística y dejaba de crecer, pero tras bajar a 60 °C, podía reanudar su crecimiento. A temperaturas de 70 °C, también mostraba recuperación, aunque no logró hacerlo al ser expuesta a 80 °C.
Este descubrimiento abre nuevas posibilidades sobre la existencia de formas de vida en ambientes extremos, demostrando que todavía hay mucho por explorar en los contextos volcánicos, donde se pueden hallar organismos que desafían lo que se conoce sobre la biología de las células complejas.