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Claudia Sheinbaum analiza la implementación de fracking en México

La presidenta mexicana defiende la evaluación del fracking y se enfrenta a críticas por sus implicaciones ambientales, mientras avanza en estudios en el norte del país.

Por Iván Ticona · 6 de agosto de 2026

Claudia Sheinbaum, presidenta de México, ha decidido llevar a cabo una evaluación sobre el uso de fracking en el país, a pesar de las críticas recibidas por su postura. Esta decisión surge tras las recomendaciones de un comité científico que sugiere continuar con los estudios en las cuencas de Burgos y Sabinas-Burro-Picachos, situadas en los estados de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila.

Durante la presentación de los hallazgos del comité, Sheinbaum resaltó que su administración comenzará a perforar pozos exploratorios para analizar la existencia de reservas de gas y fuentes de agua salada. “Vamos a iniciar la búsqueda de agua y gas antes de cualquier otra acción y contaremos con el apoyo de los expertos”, afirmó la mandataria.

A pesar de su promesa durante la campaña presidencial de 2024 de no permitir la explotación de hidrocarburos mediante fracking, desde abril su gobierno abrió la puerta al uso de esta técnica con nuevas tecnologías. El comité advirtió sobre los riesgos de contaminación de acuíferos, así como del alto consumo de agua que esta técnica conlleva, recomendando la extracción de agua salada de formaciones rocosas subterráneas.

El investigador José Antonio Hernández Espriú, de la Universidad Autónoma de México, mencionó que cada pozo de fracking puede requerir entre 50,000 y 70,000 metros cúbicos de agua, lo que representa un gran desafío en términos de recursos hídricos. En este contexto, Sheinbaum se comprometió a emitir un decreto que prohíba el uso de fracking en la cuenca Tampico-Misantla, siguiendo las sugerencias de los expertos.

La decisión de evaluar el fracking ha suscitado preocupaciones por su impacto ambiental, incluyendo el consumo excesivo de agua, la contaminación de acuíferos y las emisiones de metano. Además, la dependencia de México del gas importado, que alcanza el 75%, ha llevado a la administración a considerar alternativas como el impulso de energías renovables, que podrían reducir esta dependencia al 50%. Sin embargo, la mandataria enfatizó que para lograr una disminución mayor, se deberían evaluar los yacimientos no convencionales de manera responsable.