Canadá responde a nuevos aranceles de EE. UU. con medidas recíprocas
Tras el colapso de las negociaciones comerciales, Canadá aplicará aranceles equivalentes a los impuestos por Estados Unidos sobre sus productos. La situación genera incertidumbre en las relaciones comerciales entre ambos países.
Por Marisol Callisaya · 22 de agosto de 2026
El sábado, entraron en vigencia nuevos aranceles impuestos por Estados Unidos a una amplia variedad de productos canadienses, luego de que fallaran las negociaciones comerciales entre ambos países. El primer ministro canadiense, Mark Carney, anunció que Canadá también implementará aranceles equivalentes, es decir, "dólar por dólar".
Durante la cancelación de las negociaciones, Carney argumentó que los cambios de última hora propuestos por Estados Unidos eran injustos y poco razonables. Las conversaciones entre ambos países se habían intensificado desde julio, después de que el presidente Donald Trump amenazara con imponer un arancel del 50% a importaciones canadienses por un valor cercano a 20.000 millones de dólares.
A pesar de los esfuerzos realizados, Carney decidió suspender las negociaciones horas antes del vencimiento del plazo, señalando que aunque hubo progresos, no eran suficientes para cumplir con los objetivos del país. En respuesta, Estados Unidos declaró que Canadá no aceptó los términos previamente acordados, lo que complica aún más la relación comercial.
Los nuevos aranceles de Estados Unidos afectarán aproximadamente al 5% de las exportaciones canadienses, incluyendo productos como vino, productos lácteos, y ropa. Este impacto se suma a los aranceles ya existentes sobre el acero, aluminio y automóviles canadienses.
En medio de esta disputa, se estima que Canadá podría perder hasta 90.000 empleos debido a la implementación de estos aranceles, lo que podría repercutir en una reducción del PIB nacional entre el 0,3% y el 0,6%. Además, las provincias más afectadas incluyen Ontario, Quebec y Columbia Británica, donde la presión por un acuerdo es fuerte.
Por último, la Cámara de Comercio de Canadá ha calificado estos nuevos aranceles como un golpe duro para la competitividad en América del Norte, enfatizando que para los pequeños exportadores, esto implica replantearse su operación y sus empleados.