Bolivia lidera la informalidad laboral en América Latina, a pesar de mejoras en el empleo
Un informe de la OIT revela que, aunque la desocupación ha disminuido en la región, Bolivia se mantiene como el país con la mayor tasa de informalidad laboral, alcanzando el 82,2%.
Por Verónica Limachi · 30 de julio de 2026
El mercado laboral en América Latina ha mostrado signos de mejoría en 2025, con una notable reducción de las tasas de desocupación, que ahora se sitúan en un 5,3%, según un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Este documento, titulado 'Tendencias del mercado laboral en América Latina y el Caribe', destaca que el avance hacia la formalización del empleo es un aspecto positivo en la región.
No obstante, el informe también subraya que la informalidad laboral sigue siendo un gran reto, con casi la mitad de los ocupados en la región trabajando en condiciones informales. Bolivia se encuentra en la cima de esta problemática, con una tasa de informalidad del 82,2%, superando a países como Ecuador (70,1%) y Perú (69,8%). Esta situación pone en evidencia las disparidades significativas en el empleo formal entre diferentes naciones y sectores.
Por otro lado, el trabajo de la OIT destaca que, aunque se ha observado una disminución en la tasa de informalidad, la situación varía considerablemente entre los países, lo que sugiere que las estrategias para promover la formalización deben ser adaptadas a las realidades específicas de cada lugar. En contraste, países como Uruguay y Chile presentan tasas de informalidad mucho más bajas, con 22,4% y 25,1%, respectivamente.
El informe también señala que las mujeres y los jóvenes continúan enfrentando barreras para acceder a empleos formales, lo que se relaciona con la desigualdad en la distribución de responsabilidades familiares. Además, el aumento en la participación laboral de las mujeres es un aspecto positivo que se ha registrado.
Para mantener este avance en la reducción de la desocupación y la informalidad, se requerirá un enfoque en políticas que fomenten la calidad del empleo, la productividad y la inclusión laboral, así como garantizar condiciones macroeconómicas favorables en el futuro.