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Autoridades chilenas incautan 222 fósiles marinos de 110 millones de años

La Aduana de Chile descubre un cargamento de fósiles marinos en el puerto de San Antonio, provenientes de Madagascar, y espera confirmación sobre su origen.

Por Marisol Callisaya · 25 de septiembre de 2026

Este viernes, la Aduana de Chile dio a conocer la incautación de 222 fósiles marinos de contrabando, que tienen una antigüedad de aproximadamente 110 millones de años. Estos fósiles arribaron al puerto de San Antonio, ubicado en Valparaíso, en un contenedor que había sido enviado desde China.

Los fósiles han sido identificados por el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural de Chile, que confirmó su procedencia de Madagascar, gracias a sus características distintivas, como el brillo de sus vetas y las formas de hojas visibles en la superficie. Estas piezas pertenecen al período cretácico inferior, que se sitúa dentro de la era Mesozoica, conocida popularmente como la 'Era de los Dinosaurios'.

A pesar de la verificación inicial, las autoridades chilenas están a la espera de que el Gobierno de Madagascar confirme el origen de los fósiles. Esto es parte del procedimiento de salvaguarda patrimonial y control, así como ante la posible solicitud de devolución de las piezas incautadas.

Dentro del contenedor, los fósiles de amonites fueron hallados envueltos en papel de periódico y revistas, y habían sido declarados erróneamente como cadenas, colgantes y adornos de vidrio.

Expertos del Museo de Historia Natural e Histórico de San Antonio (MUSA) han confirmado que las piezas son auténticas. La Aduana chilena, al respecto, enfatizó la importancia de resguardar este tipo de patrimonio.

"Esto tiene que ver con proteger el patrimonio que está regulado por leyes especiales y que además está protegido por acuerdos internacionales tanto de la Unesco como de la Organización Mundial de Aduanas", indicó Ángelo Vergara, director de la Aduana Regional de San Antonio.

Chile tiene una legislación que protege estas piezas paleontológicas, considerándolas bienes de gran valor histórico, artístico, científico y natural. Esto está respaldado por la Convención de 1970 de la Unesco, que busca prevenir el tráfico ilegal de bienes culturales.