TECNOLOGÍA

El Observatorio San Calixto: Vigilantes de los movimientos de la Tierra

Desde La Paz, el Observatorio San Calixto registra sismos y contribuye a la detección de explosiones nucleares, utilizando tecnología avanzada y tradición.

Por Iván Ticona · 20 de octubre de 2026

Ubicado en una casona colonial en La Paz, el Observatorio San Calixto se ha convertido en un referente en el estudio sísmico de Bolivia. Esta institución se encarga de monitorear los movimientos de la Tierra y envía información a Viena, Austria, para ayudar en la diferenciación entre terremotos y posibles explosiones nucleares.

El director del observatorio, Gonzalo Fernández, compartió en una entrevista que su trabajo no solo se limita a registrar sismos, sino que también incluye el estudio de variaciones atmosféricas a través del infrasonido. Esto es clave para detectar eventos sospechosos y analizar sus características, aportando datos técnicos que ayudan a las instancias internacionales a evaluar la naturaleza de estos eventos.

Una historia de más de dos siglos y tecnología de punta

La construcción que alberga al Observatorio San Calixto tiene más de 200 años y ha sido adaptada con tecnología moderna para su labor científica. Desde 1913, cuando se instaló la primera estación sísmica en el Colegio San Calixto, la institución ha ido evolucionando en su equipamiento y en la forma de operar.

Con el tiempo, la necesidad de espacios adecuados llevó al observatorio a trasladar algunas estaciones a áreas naturales. Por ejemplo, una de las estaciones se ubica en el nevado Huayna Potosí. La comunicación satelital y el procesamiento digital son cruciales para enviar datos hacia la red internacional de vigilancia sísmica.

Los registros sísmicos en Bolivia han aumentado considerablemente, pasando de 1.061 eventos en 2016 a 2.080 en 2025. En ese último año, Potosí fue la región con mayor actividad, acumulando 1.526 sismos, seguido por Cochabamba, La Paz, Oruro, Santa Cruz y Chuquisaca.

Lo que hacemos es medir los terremotos, medir los latidos de la Tierra y también las variaciones atmosféricas con el infrasonido.

El trabajo del Observatorio también es un esfuerzo colaborativo. Un ejemplo es la instalación de la estación sísmica en San Ignacio de Velasco, donde un sacerdote jesuita, Ramón Cabré Roige, recibió apoyo de las hermanas Clarisas para asegurar el funcionamiento de los equipos en esa remota zona.

Además de su labor científica, el Observatorio San Calixto promueve la educación sobre la sismología. El proyecto "Educientistas" busca acercar el conocimiento sobre terremotos a jóvenes mediante herramientas digitales y actividades creativas, contribuyendo así a la preparación de la población ante posibles sismos.

Escuchar los latidos de la Tierra requiere de instrumentos especializados y la interpretación de datos que muchas veces son imperceptibles al oído humano. Desde esta histórica casona paceña, el Observatorio San Calixto desempeña un papel crucial en la comprensión de la actividad sísmica y la prevención de desastres en el país.