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Santa Marta, el primer desafío de seguridad para el presidente De la Espriella en Colombia

La ciudad caribeña se enfrenta a una ola de violencia tras la neutralización de un líder criminal. El presidente colombiano ha intensificado la militarización para controlar la situación.

Por Verónica Limachi · 25 de septiembre de 2026

En días recientes, Santa Marta se ha transformado en el epicentro de la política de seguridad del presidente colombiano Abelardo de la Espriella. A raíz de un conflicto armado, la ciudad turística ha vivido momentos críticos, incluyendo la militarización tras la neutralización de alias 'Cholo', un importante líder de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN).

Desde el anuncio del gobierno el 21 de septiembre, la violencia ha escalado de manera alarmante. Las calles ahora están patrulladas por más de 1.000 soldados y se han reportado vehículos incendiados, lo que ha llevado a que la población permanezca confinada debido al clima de miedo generado por las organizaciones criminales.

El presidente ha compartido en redes sociales imágenes de su recorrido por Santa Marta, portando armas y acompañado de fuerzas militares. Con este despliegue, busca demostrar autoridad ante los grupos armados que amenazan la seguridad de la región.

La importancia de Santa Marta radica no solo en su atractivo turístico, que atrae aproximadamente a 60.000 turistas extranjeros al año, sino también en su rol estratégico como puerto clave para las exportaciones de Colombia. Sin embargo, este entorno atractivo también ha convertido a la ciudad en un objetivo para actividades delictivas, especialmente del narcotráfico.

Los analistas advierten que la situación en Santa Marta es compleja, con un 95% de los negocios, incluidos hoteles y restaurantes, sometidos a extorsiones por parte de bandas criminales. La zona es dominada por dos principales grupos armados: el Ejército Gaitanista de Colombia (EGC) y las ACSN, que luchan por el control territorial.

A pesar del fuerte despliegue militar, las críticas hacia la estrategia del presidente no se han hecho esperar. Opositores políticos han calificado sus acciones como un simple espectáculo mediático, cuestionando la efectividad de su enfoque en el largo plazo para combatir la violencia en el país.

El desafío para De la Espriella es significativo, ya que su estrategia actual difiere radicalmente de la de su predecesor, Gustavo Petro, quien optó por el diálogo con los grupos armados. De la Espriella ha optado por una postura más agresiva, con el objetivo de desmantelar las organizaciones criminales en todo el territorio colombiano.

Mientras tanto, la comunidad espera ver si la militarización y la presencia del presidente en la ciudad realmente contribuirán a mejorar la seguridad y controlar la violencia que ha afectado a Santa Marta y sus alrededores en los últimos años.