ECONOMÍA

El 80% del transporte público boliviano no es afectado por la eliminación del subsidio al diésel

Según datos de YPFB y la ANH, la mayoría del transporte público en Bolivia utiliza combustibles alternativos y no enfrentará cambios tras la medida.

Por Marisol Callisaya · 22 de septiembre de 2026

La reciente decisión de eliminar el subsidio al diésel no impactará en el 80,3% del transporte público de Bolivia, que opera con gasolina o gas natural vehicular (GNV). Esta información fue proporcionada por el Ministerio de la Presidencia a partir de datos de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH).

De acuerdo con los informes, apenas el 19,7% de los vehículos destinados al transporte público utilizan diésel exclusivamente. En total, hay 202.182 vehículos en este sector, de los cuales 39.880 operan solo con diésel, 67.815 con gasolina, 29.290 con GNV, y 65.197 combinan GNV con gasolina.

Casi la mitad del transporte público en Bolivia, que representa un 46,7%, emplea GNV, un combustible que mantendrá su subsidio y que se distribuye sin inconvenientes. Esto significa que 94.487 vehículos de servicio público pueden funcionar con GNV, lo que incluye tanto los que utilizan este combustible de forma exclusiva como aquellos que lo combinan con gasolina.

La eliminación del subsidio al diésel se enmarca en un esfuerzo por combatir el contrabando y la corrupción en la distribución de combustibles, así como para reducir el gasto económico que ha afectado a Bolivia durante más de veinte años.

Impacto de la subvención en el parque automotor

Hasta diciembre de 2025, el parque automotor en Bolivia contaba con 2.672.176 vehículos, de los cuales solamente 129.148 pertenecen al servicio público, lo que equivale al 4,8%. El resto de los vehículos, que constituyen un 93,7%, son de uso particular y han sido los principales beneficiarios del subsidio.

"Más del 50% del beneficio de este precio diferenciado llegaba a sectores de ingresos altos y solamente cerca del 7% beneficiaba a hogares pobres", afirmó el ministro de la Presidencia, Fernando Aramayo Carrasco.

El fin del subsidio al diésel es clave para mejorar la estabilidad económica del país, permitiendo que el Gobierno ahorre aproximadamente 2.600 millones de dólares anuales, dinero que podrá ser utilizado en obras de infraestructura, salud y educación.