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El Niño y su impacto económico en América Latina: una alerta de la Cepal

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe advierte sobre la amenaza de El Niño, que podría llevar a una importante reducción del PIB y aumentar la pobreza en la región en los próximos años.

Por Marisol Callisaya · 22 de septiembre de 2026

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) ha lanzado una seria advertencia sobre las consecuencias del fenómeno climático El Niño, previniendo que su efecto podría resultar en una caída acumulada de al menos el 2% del Producto Interno Bruto (PIB) regional en un lapso de tres años. Este fenómeno también podría empujar a aproximadamente 4,8 millones de personas a la pobreza hacia el final de esta década, siendo el primer año el más afectado por la contracción económica.

El informe titulado “Los efectos del fenómeno El Niño en América Latina y el Caribe y recomendaciones para enfrentarlo”, presentado el 21 de septiembre, resalta que los impactos variarán según el país, pero que sectores clave como la energía, la agricultura, la pesca y la infraestructura serían los más perjudicados.

Proyecciones de un evento intenso de El Niño

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) indica que hay más del 90% de probabilidad de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño e invierno boreal de 2026-2027. Además, se estima que hay un 75% de probabilidad de que ocurra un evento histórico entre octubre y diciembre de 2026.

La Cepal también advierte sobre las posibles repercusiones económicas, como el aumento de la inflación, un crecimiento económico más lento y una caída en los ingresos familiares, lo que podría tener efectos duraderos más allá del fenómeno mismo.

Sectores vulnerables ante El Niño

Entre los sectores más expuestos se encuentra el de la energía, donde las altas temperaturas podrían incrementar la demanda de electricidad. Al mismo tiempo, la escasez de agua incrementaría el riesgo de interrupciones y elevaría los costos operativos, dado que varios países dependen en más del 70% de la generación hidroeléctrica.

La pesca también es un sector vulnerable, ya que el debilitamiento de las aguas frías del Pacífico afectaría la disponibilidad de nutrientes y la distribución de las especies marinas. Históricamente, durante episodios similares, las capturas en la región se redujeron drásticamente, con caídas del 52,7% entre 1972 y 1973 y del 26,9% entre 1997 y 1998.

En el ámbito agrícola, la FAO indica que hay más del 70% de probabilidad de sequías en los próximos meses en el Corredor Seco de Centroamérica, así como en Colombia, Venezuela y partes del Caribe, lo que podría afectar negativamente las cosechas y los ingresos de los agricultores.

Ante este incierto panorama, la Cepal ha sugerido que los gobiernos tomen medidas preventivas, incluyendo el fortalecimiento de los sistemas de alerta temprana, la protección de infraestructuras críticas y la diversificación de las fuentes de energía. José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la Cepal, enfatiza que estas acciones proactivas son más económicas comparadas con la gestión de una emergencia declarada.