¿Cuándo es el momento de dejar una amistad?
La ciencia ofrece pistas sobre cómo identificar amistades que han llegado a su fin y las formas de abordar el distanciamiento.
Por Dayana Poma · 18 de septiembre de 2026
Una de las decisiones más difíciles que enfrentamos al llegar a la adultez es reconocer si una amistad ha llegado a su fin o si está pasando por un momento complicado que requiere ajustes. A pesar de que muchas veces atribuimos nuestra soledad a la falta de conexiones sociales, un estudio de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) revela que en Estados Unidos, un tercio de los adultos se siente solo y uno de cada cuatro no cuenta con apoyo emocional, lo que sugiere que la verdadera causa puede estar en la saturación de relaciones que ya no son satisfactorias.
Un análisis de la BBC sobre un grupo de noventa adultos jóvenes indica que existen cinco razones comunes que llevan al término de amistades del mismo género: la disminución del contacto físico, la pérdida del cariño, la interferencia de nuevas relaciones, el enfriamiento gradual del vínculo y la falta de interés mutuo. La mayoría de los distanciamientos no suceden de manera abrupta, sino que son el resultado de un desgaste progresivo a lo largo del tiempo.
Sin embargo, los especialistas advierten que la distancia provocada por cambios en la vida, como un nuevo empleo o mudanzas, no necesariamente implica el fin de una amistad. La verdadera alarma surge cuando esa separación genera incomodidad, agotamiento o una falta de reciprocidad, tal como señala Infobae.
Estableciendo límites saludables
Antes de decidir terminar una amistad, la National Alliance on Mental Illness (NAMI) aconseja plantear límites en cuanto al espacio físico, la emocionalidad y el tiempo que se dedica a la relación. Expresar necesidades de manera clara y sin reproches puede ayudar a determinar si es posible mantener la amistad a través del diálogo y el respeto mutuo.
Según la American Psychological Association (APA), la amistad es una relación voluntaria que requiere reciprocidad y cuidado. Si esta balanza se rompe permanentemente, ya sea por desconfianza o falta de apoyo, el distanciamiento se convierte en una opción válida.
Ya sea mediante un alejamiento gradual o una conversación directa y respetuosa para cerrar un capítulo, la ciencia indica que dejar ir lo que nos desgasta puede ser esencial para recuperar nuestro bienestar emocional.