Bolivia afronta un gasto millonario en subsidios a los combustibles
En medio de una crisis económica, el Gobierno destina alrededor de 60 millones de dólares semanales para mantener los precios de los combustibles, lo que ha generado un intenso debate sobre su sostenibilidad.
Por Dayana Poma · 16 de septiembre de 2026
La actual situación económica en Bolivia se complica debido a la fuerte alza en los precios internacionales del petróleo, lo que impacta directamente en el costo de los combustibles. El país importa cerca del 90% de sus necesidades, las cuales son subsidiadas por el Estado.
El presidente Rodrigo Paz ha manifestado su preocupación por el subsidio, afirmando que "nos está matando", y ha anunciado que se está trabajando en un plan para reducir estas subvenciones, en línea con los compromisos establecidos con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Datos preocupantes sobre importaciones y subsidios.
Según la Fundación Jubileo, Bolivia depende en un 95% del diésel y un 60% de la gasolina que consume. Esta dependencia se agrava por la caída del 63% en la producción nacional de hidrocarburos líquidos desde 2015.
La subvención le cuesta al país $us 55 millones por semana.
El viceministro del Tesoro, Oscar Navarro, reveló que esta cifra podría alcanzar los 60 millones de dólares semanales. Además, se estima que si se suspendiera la subvención del diésel, el gasto del Estado podría reducirse en 30 millones de dólares cada semana.
En este contexto, el presidente Paz ha planteado una discusión crucial sobre el uso de los recursos estatales: ¿deberían destinarse a subsidios o a inversiones en áreas como salud y educación?
Incremento en el fondo de subsidios.
Recientemente, el gabinete de ministros aprobó el Decreto Supremo 5705, que incrementa el fondo para la compra de combustibles a 6.000 millones de bolivianos, un aumento significativo respecto a los 1.000 millones de julio y los 2.000 millones de agosto.
A pesar de las dificultades externas, el Gobierno mantiene congelados los precios de la gasolina y el diésel, que se venden a 6,96 bolivianos y 9,80 bolivianos por litro, respectivamente, aunque los grandes consumidores pagan precios más elevados.
El Decreto Supremo 5683 de agosto establece que la congelación de precios de los derivados del petróleo se extenderá de seis a 12 meses, garantizando así los costos hasta enero de 2027.