¿Por qué no puedes dejar de scrollear? La historia del scroll infinito
La adicción a las redes sociales y la navegación constante en internet tienen su origen en una innovación que cambió por completo nuestra experiencia en línea.
Por Dayana Poma · 7 de septiembre de 2026
Pasas horas en TikTok, luego te mueves a Instagram y después a Facebook. ¿Te has preguntado de dónde surgió el fenómeno del scroll infinito? Aquí te lo explicamos.
Hace dos décadas, navegar por internet era un proceso mucho más limitado. Antes, los sitios web tenían un final claro y, al llegar al límite de contenido, te encontrabas con mensajes como "esto es todo por hoy". Esto significaba que tenías que cerrar el navegador o desconectarte porque ya habías visto todo lo disponible.
El responsable del scroll infinito es el ingeniero Aza Raskin, quien desarrolló esta función para mejorar la experiencia de navegación en 2006. Antes de su creación, los usuarios tenían que hacer clic en botones para avanzar a la siguiente página. Con el scroll, el contenido nuevo se carga automáticamente a medida que te desplazas hacia abajo, eliminando la necesidad de clics adicionales.
Sin embargo, Raskin ha expresado su arrepentimiento por haber creado esta función. En múltiples entrevistas, compara su efecto con el de la cocaína, señalando que nuestro cerebro no está hecho para soportar la constante estimulación del scrolling. Este comportamiento provoca que cambiemos de foco de atención en milisegundos, lo que impide procesar y almacenar información adecuadamente.
El deslizamiento constante puede generar una sensación de recompensa, similar a la liberación de dopamina en el cerebro. Esto crea un ciclo difícil de romper, haciendo que muchos se sientan atrapados en la necesidad de seguir scrolleando en busca de contenido nuevo.
Si sientes que pasas demasiado tiempo frente a la pantalla, existen alternativas que puedes considerar. Algunas de estas incluyen bloquear aplicaciones, desactivar notificaciones o ajustar la saturación de colores en la pantalla. Estas medidas pueden ayudarte a reducir la sobrecarga de estímulos y darte un respiro de la constante necesidad de desplazamiento.