ECONOMÍA

¿Es momento de cambiar el enfoque energético en Bolivia?

La situación actual de la energía en Bolivia está en un punto crítico que requiere atención. Durante años, el gas natural fue la base del crecimiento económico y de la producción eléctrica del país. Sin embargo, la disminución de las reservas de gas nos lleva a repensar nuestra matriz energética y a considerar nuevas alternativas. […]

Por Dayana Poma · 29 de julio de 2026

La situación actual de la energía en Bolivia está en un punto crítico que requiere atención. Durante años, el gas natural fue la base del crecimiento económico y de la producción eléctrica del país. Sin embargo, la disminución de las reservas de gas nos lleva a repensar nuestra matriz energética y a considerar nuevas alternativas.

Imaginemos una casa en Bolivia durante la noche, con diez luces encendidas. De esas, siete dependen de energía generada por plantas termoeléctricas que utilizan gas natural, mientras que solo tres funcionan con energías renovables como la hídrica, eólica, solar o biomasa. Esta composición de la matriz eléctrica pone de manifiesto una realidad preocupante que podría obligar al país a tomar decisiones cruciales en la próxima década.

El sistema energético boliviano ha estado construido durante más de veinte años en torno al gas natural, un recurso que fue abundante y económico. Sin embargo, con el tiempo, la dependencia de este recurso ha crecido, y ahora existe una necesidad inminente de considerar si el gas debe ser destinado al consumo interno o continuar con las exportaciones.

Expertos como Francesco Zaratti, analista energético, sugieren que el verdadero problema no es la falta de electricidad, sino la disminución de los hidrocarburos. Aún hay energía disponible en los hogares, pero el combustible necesario para generarla está en declive. La clave está en fortalecer el sistema eléctrico para no depender únicamente del gas.

Históricamente, las termoeléctricas han logrado acceder al gas a un costo significativamente bajo, lo que ha desincentivado la inversión en fuentes de energía renovables. Hace dos décadas, la hidroelectricidad representaba cerca del 60% de la generación eléctrica, en comparación con el 40% de las termoeléctricas. Hoy esa relación se ha invertido, y la situación ha llevado a Bolivia a reconsiderar su potencial hidroeléctrico, uno de los más grandes del mundo.

Los especialistas advierten que es crucial comenzar una transición energética que disminuya la dependencia del gas y aproveche el potencial de las energías renovables. Proyectos hidroeléctricos de menor escala podrían ser la clave para diversificar y fortalecer el sistema eléctrico, evitando la necesidad de construir grandes represas.

Investigaciones indican que Bolivia puede satisfacer su demanda eléctrica futura con energía hidroeléctrica y también tener excedentes para la exportación, siempre que se desarrolle la infraestructura correspondiente.

En resumen, el futuro del sistema eléctrico y de la economía boliviana dependerá de la forma en que se gestione la transición energética y de cómo se utilicen los recursos disponibles. La pregunta que nos hacemos es: ¿qué tipo de energía encenderá esos diez focos en el futuro?, y la respuesta podría definir el rumbo del país.