La economía mundial enfrenta retos por deuda y presión fiscal
La directora del FMI, Kristalina Georgieva, advierte sobre la resistencia de la economía global ante la creciente presión fiscal y la incertidumbre económica, en medio de tensiones comerciales y conflictos internacionales.
Por Verónica Limachi · 25 de agosto de 2026
Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), indicó que la economía global está resistiendo, aunque enfrenta "fuertes vientos en contra" debido a la guerra en Irán, el aumento de la deuda y la inflación persistente.
Durante una conferencia con periodistas, Georgieva comparó la situación económica actual con un barco en medio de una tormenta, destacando que a pesar de las dificultades, el impacto del cierre del estrecho de Ormuz no fue tan severo como se esperaba gracias a la liberación de reservas estratégicas de petróleo y un aumento en la oferta energética.
Sin embargo, la directora del FMI alertó sobre la disminución de las reservas de petróleo y gas, y el inminente aumento de la demanda por el invierno en el hemisferio norte, lo que podría llevar a un nuevo incremento en los precios de estos recursos y afectar la inflación.
Georgieva también mencionó que la economía global está influenciada por dos fuerzas opuestas: una reducción de oferta desde Oriente Medio y un aumento de demanda asociado al crecimiento de la inteligencia artificial, especialmente en Estados Unidos.
En cuanto a las perspectivas económicas, la economista búlgara resaltó que, aunque los riesgos están más equilibrados que en abril, aún se inclinan hacia un panorama negativo, lo que genera incertidumbre en los mercados.
Temas a discutir en reuniones del FMI
De cara a las reuniones anuales del FMI que se llevarán a cabo en Bangkok del 13 al 18 de octubre, Georgieva planteó la necesidad de discutir sobre la resiliencia de las economías y cómo fomentar un crecimiento más dinámico, dada la decepcionante evolución del crecimiento económico en los últimos tiempos.
Un aumento de las presiones fiscales, evidenciado por el alza de los rendimientos de los bonos, y un proceso de desinflación estancado. Estos factores son motivo de preocupación tanto para los mercados como para los responsables políticos.