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El brote de ébola en el Congo ya suma más de 2.200 fallecidos

La situación del ébola en la República Democrática del Congo se agrava, con cifras que lo colocan como uno de los brotes más mortales de la historia. Las autoridades alertan sobre la rápida propagación del virus en varias provincias del país.

Por Verónica Limachi · 17 de agosto de 2026

Las autoridades de la República Democrática del Congo (RDC) han informado que el número de muertes por ébola ha ascendido a un total de 2.214, mientras que los casos confirmados alcanzan los 4.727 desde que se declaró el brote el 15 de mayo. Este incidente se acerca a ser el segundo más grave en la historia de la enfermedad.

Según el último reporte del Ministerio de Comunicación de la RDC, con datos actualizados al 13 de agosto, la tasa de letalidad se sitúa en un alarmante 46,8 %. Actualmente, hay 749 personas en aislamiento u hospitalizadas, y 976 han logrado recuperarse del virus.

El virus se está propagando a través de seis provincias, incluyendo Ituri, donde se originó el brote, y ha sido reportada una nueva muerte en Bas-Uélé. A pesar de que en Kivu del Sur no se han reportado nuevos casos en los últimos 80 días, la situación sigue siendo crítica en otras áreas.

Medidas en marcha para combatir el virus

El Ministerio de Comunicación ha enfatizado que la movilización de la comunidad, la aceptación de las pruebas de detección y el acceso inmediato a los centros de salud son fundamentales para combatir la difusión del virus. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha indicado que el ébola comenzó a circular en el este del Congo en febrero de este año, aunque investigaciones previas sugieren que las primeras infecciones podrían haber ocurrido en enero.

Este brote es el segundo con más contagios en la historia, superando el registrado entre 2018 y 2020, que dejó 2.299 muertes. Actualmente, se considera que tiene el potencial de ser el más grave, similar al brote que afectó a África Occidental entre 2014 y 2016.

La cepa responsable de esta epidemia es la de Bundibugyo, que tiene una tasa de letalidad que oscila entre el 30 % y el 50 %. Actualmente, no existe un tratamiento específico ni una vacuna autorizada para combatirla, lo que complica aún más la situación en la región.