Demandan la restitución de las esculturas de Ted Carrasco en La Paz
Investigadores y figuras del ámbito cultural piden que las obras del maestro escultor sean devueltas a su contexto original, luego de que varias de ellas quedaran en condiciones deplorables tras su reubicación.
Por Dayana Poma · 15 de agosto de 2026
Ted Carrasco, un destacado escultor boliviano, dedicó su vida a transformar la piedra en arte, pero algunas de sus creaciones han sido alejadas de sus ubicaciones originales. Una de las más emblemáticas, la Cabeza de Zepita, ha sido vista recientemente en un estado lamentable, rodeada de desechos en la zona Sur de La Paz.
La escultura que representa al Mariscal Andrés de Santa Cruz, realizada en 1989, fue parte de un conjunto instalado en la Plaza de los Héroes, cerca de la basílica de San Francisco. Sin embargo, con el paso del tiempo, estas piezas fueron removidas, y en 2024 se registró su traslado a Aranjuez, donde quedó parcialmente cubierta por tierra y escombros.
El crítico de arte Harold Suárez Llápiz recordó cómo Carrasco expresaba su descontento por el destino de sus obras y lamentó que las autoridades no reconozcan su importancia en el paisaje urbano. "Una obra escultórica monumental se integra en el paisaje urbano y forma parte del imaginario colectivo de las comunidades", sostuvo.
El escritor Elías Blanco Mamani también se unió a las voces que lamentan la pérdida de la escultura en la plaza San Francisco, afirmando que hoy en día no queda rastro de su obra en el lugar que le pertenecía. En 2024, imágenes de la escultura en mal estado generaron preocupación entre los ciudadanos y críticos del arte.
Alfonso Gumucio, otro periodista y escritor, describió la situación actual de la Cabeza de Zepita, que está en condiciones deplorables. Esto lleva a cuestionamientos sobre el paradero de las otras esculturas que conformaban la serie original, de las cuales Suárez Llápiz admitió no tener información.
Ted Carrasco comenzó su carrera como escultor desde una edad temprana, creando piezas a partir de raíces y barro antes de trabajar con piedra. Su enfoque siempre buscó dialogar con el entorno, integrando sus esculturas en el paisaje y en la comunidad. Según Suárez Llápiz, el verdadero valor de estas obras radica en su interacción con el espacio público.
La preocupación por el destino de las esculturas de Carrasco también recuerda la situación de otras obras de artistas bolivianos como Francine Secretan, quien ha enfrentado problemas similares con sus esculturas al ser trasladadas y dejadas a la intemperie sin cuidado adecuado.
A pesar del fallecimiento de Carrasco a los 93 años, su legado continúa vivo en la memoria cultural de Bolivia. Investigadores y artistas ahora claman por recuperar sus obras, restaurarlas y devolverlas a lugares donde sean valoradas, para que no se pierda su contribución al arte y la historia del país.
"Hay que hacer ruido para que las autoridades trabajen en ello", solicitó Suárez Llápiz.