Alarma por fuga de reclusos de alta peligrosidad en Santa Cruz
La reciente evasión de dos internos brasileños del penal de Palmasola reabre el debate sobre la seguridad y el control del crimen en Bolivia, evidenciando las falencias en el sistema penitenciario.
Por Rodrigo Aruquipa · 5 de agosto de 2026
La fuga de dos reclusos brasileños considerados de alta peligrosidad desde el penal de Palmasola ha generado gran preocupación en Santa Cruz. Este incidente ha puesto nuevamente sobre la mesa la problemática de la seguridad ciudadana y el manejo del crimen organizado en el país.
Según los reportes oficiales, los internos aprovecharon un corte de energía para llevar a cabo su escape. Las primeras indagaciones sugieren que usaron una pata de cabra para romper el enrejado del PC-6 y forzaron los candados de una torre de vigilancia, descendiendo luego con una cuerda hecha de sábanas.
Tras la fuga, la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) realizó un rastreo en la zona, encontrando un revólver calibre .38 en las cercanías del penal, lo que añade un elemento preocupante a la situación.
El gobernador del penal, Juan Carlos Corrales, admitió que el recinto enfrenta serios problemas, como el hacinamiento y la falta de personal suficiente para vigilar a los internos de alto riesgo, lo que complica el control sobre ellos.
A raíz de la evasión, la Policía implementó un operativo que incluye helicópteros, patrullas y motocicletas para dar con el paradero de los fugitivos. Simultáneamente, el Ministerio Público y la Policía han iniciado una investigación para esclarecer si hubo alguna complicidad por parte de los funcionarios del penal.
Este acontecimiento se suma a otros hechos violentos recientes en Santa Cruz, lo cual ha intensificado las inquietudes sobre el avance del crimen organizado y ha reavivado el debate sobre la capacidad del Estado para asegurar la protección de la ciudadanía y el adecuado control de los centros penitenciarios.